He aquí de contar lo que no podría en otro lado, el silencio. Que no como muchos tiene el poder de hacer sangrar nuestros oídos, sobre todo el del fracaso. Se los cuento porque no hay peor silencio que el del fracaso. Es así que les pido, de encarecida manera, su atención y los invito a abrir la desordenada caja de mis pensamientos deformes.
La imaginación es traicionera fábrica de ilusiones y sueños. Sin ella no habría comprensión, incluso se desmaterializaría el mundo (el de nuestra construcción individual y única). Sin embargo, la comprensión, por medio de la parte de la concepción de los hechos (o cuasi-realidad),puede llegar llega a limitar o hasta descuartizar a su progenitora. Nos convertimos entonces en cuadernos a los que se les terminaron las hojas(¹). Entonces nos ponemos de luto y contemplamos el inicio de la robotización del hombre.
Si este pequeño don estuviese ausente, no habría vida que vivir (frase original: “no habría música que escuchar”). Pero como mencioné en un principio, es traicionera. Capaz de construir reinos y ejércitos, capaz de motivarnos aun en lo imposible y de generar los verdaderos regalos del alma. A veces no da anhelos de perseguir a un avión con una bicicleta, no obstante, no se le puede echar la culpa al respecto. Somos padres de esa hija no reconocida de la imaginación: la expectativa.
La creación y el talento son los principales actores en el arribo de los pensamientos al mundo común (el que no es personal y único, sino socialmente asimilado en un grupo determinado). En sí la acción es la primera, y la segunda es (según la óptica de cada cual) la efectividad con que ésta se lleva a cabo. No es de extrañarse el porqué de tantas disputas acerca del tema de quién es talentoso y quién no.
Lo curioso con la expectativa es que mide el talento. Esa maldita es jueza y verdugo. Está en la posición de exaltar o hundir nuestra opinión de cualquiera, incluso de nosotros mismos, o también de grupos (ya sean grandes o chicos) como situaciones. De ahí quealgún boludo alguno se ve tentado a decir: “el que nada espera no será decepcionado”(²).
Pido disculpas por hacer un chicle de ésto, pero necesitaba explicar los factores que juegan en este texto. Si bien creo que ya no haría falta escribirlo a esta altura, o escribir nada más... no los voy a dejar con la intriga...
(El post, propiamente dicho)
Legó abatido a casa tras su fracaso inadvertido por la gente. Sólo él entendió que era invisible entre los aplausos y escuchó el silencio de su talento(³).
La imaginación es traicionera fábrica de ilusiones y sueños. Sin ella no habría comprensión, incluso se desmaterializaría el mundo (el de nuestra construcción individual y única). Sin embargo, la comprensión, por medio de la parte de la concepción de los hechos (o cuasi-realidad),
Si este pequeño don estuviese ausente, no habría vida que vivir (frase original: “no habría música que escuchar”). Pero como mencioné en un principio, es traicionera. Capaz de construir reinos y ejércitos, capaz de motivarnos aun en lo imposible y de generar los verdaderos regalos del alma. A veces no da anhelos de perseguir a un avión con una bicicleta, no obstante, no se le puede echar la culpa al respecto. Somos padres de esa hija no reconocida de la imaginación: la expectativa.
La creación y el talento son los principales actores en el arribo de los pensamientos al mundo común (el que no es personal y único, sino socialmente asimilado en un grupo determinado). En sí la acción es la primera, y la segunda es (según la óptica de cada cual) la efectividad con que ésta se lleva a cabo. No es de extrañarse el porqué de tantas disputas acerca del tema de quién es talentoso y quién no.
Lo curioso con la expectativa es que mide el talento. Esa maldita es jueza y verdugo. Está en la posición de exaltar o hundir nuestra opinión de cualquiera, incluso de nosotros mismos, o también de grupos (ya sean grandes o chicos) como situaciones. De ahí que
Pido disculpas por hacer un chicle de ésto, pero necesitaba explicar los factores que juegan en este texto. Si bien creo que ya no haría falta escribirlo a esta altura, o escribir nada más... no los voy a dejar con la intriga...
(El post, propiamente dicho)
Legó abatido a casa tras su fracaso inadvertido por la gente. Sólo él entendió que era invisible entre los aplausos y escuchó el silencio de su talento(³).
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(¹) Un consejo: cuando se queden, o sienta que se quedaron, sin hojas en el cuaderno, hagan como yo, escriban las tapas.
(²) El que no tiene expectativas ya está muerto o está en eso. (Aclaro que no tengo nada contra la frase, salvo en este contexto)
(³) El fracaso y el error son cimientos del conocimiento.
Nota póstuma: Me pareció interesante ser un poco más abierto, para variar, y poner en situación al lector. Creo que en ciertos puntos elijo ser invisible, sólo por llamar la atención... ¿Irónico? Sí, deberían saberlo.
1 Opinan que:
Sobre el punto 2. Voy en buen camino.
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